sábado, 7 de febrero de 2009

LDG. José Antonio Cruz Alvarez EDI

Me permitire presentarme ante ustedes.

Nací el 16 de julio de 1965 en la calle Dr. Antonio Matienzo (antes Altomonte) Num.229 Sur
entre Francisco I.Madero (antes Unión) y Salvador Díaz Mirón ( antes Comercio) a tres cuadras del Palacio Municipal de Tampico. Antiguamente pasaba el río Tamesí a una cuadra de la casa en lo que hoy es la calle Perdro José Mendéz.

Mis padres:
Florencio Cruz Ponce nacío el 27 de noviembre de 1927. tuvo una de las primeras imprentas modernas primeramente La Graphos en 1950 hasta 1971 y posteriormente Papeles y Litografías Aguila el antecedente de Cruz Impresores Offset S.A. de C.v. fundada en 1975 en Tampico desde 1949 y empezó a trabajar en 1942 Al Libro Mayor de Tampico.Murio en el temblor de la Ciudad de México a las 7:19 A.M. del 19 de septiembre de 1985 junto con mi madre Gloria Alvarez de Cruz que nació también en Tampico el 12 de agosto de 1932. A ellos mi trabajo y mi dedicación.
Mi abuelo Florencio Cruz y mis ancestros: bisabuelo Encarnación Cruz y tatarabuelo y el padre de él Pedro Cruz y Antonio Cruz son de un lugar llamado "El Barco " Veracruz. Lá ultima información con que cuento es que el apellido Cruz en su origen es "De la Cruz" y venimos de Tamiahua, posiblemente de la primera encomienda de Cortés hacia 1522.

Estudios:
Colegio Justo Sierra ( Calle Colón entre Madero y Calle Rivera 1970-1977
Escuela Secundaria Federal Num.2 ( Colonias)1977-1980
Escuela Preparatoria de Ciudad Madero A.C. 1980-1982
Escuela y Estudios de las Artes Gráficas " Estudios Bernal" 1982-1984
Universidad de las Américas Puebla. Licenciatura en Diseño Gráfico. 1984-1989
Director Fundador de la primera carrera de Diseño Gráfico en la Universidad del Noreste. 1989
Catedrático Fundador de la carrera de Diseño Gráfico en la Universidad Autónoma de Tamaulipas en la Facultad de Arquitectura, diseño y Urbanismo en el Centro Universitario Tampico Madero en agosto de 1995-2009


Miembro del Consejo de la Crónica de Tampico
por acuerdo de Cabildo del 11 de agosto del 2005.
Historiador e Investigador de Tampico y las Huastecas desde 1975.
Miembro y Cronista de la Asociación Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas A.C. desde 1997 siendo avalado por el Cronista Emerito y Decano de Monterrey Don Israel Cavazos Garza.
Colaborador y asistente del Lic y Pbro. Carlos Gonzáles Salas Cronista Vitalicio de la Heroica ciudad y Puerto de Tampico.
Miembro de la Asociación Civil Rescate Histórico de México siendo Miembro del Comite de Investigación, Difusión y Divulgación Histórica de la fecha histórica del 11 deseptiembre de 1829.



Historia General de Tamaulipas
Introducción. Primeros contactos.
Durante los siglos XVI el espacio conocido como costa del Seno Mexicano fue objeto de varios intentos colonizadores, todos ellos fracasados. Las causas: ausencia de incentivos mineros, carencias de apoyos materiales y la tenaz resistencia de los indígenas que lo habitaban.

En octubre de 1522, tras la fundación de la villa de Santi Esteban del Puerto hoy Pánuco, -segundo ayuntamiento de América, después de la villa Rica de la Veracruz- aquel lejano 26 de diciembre de ese año, las tropas de Cortés habían tomado a sangre y fuego, por medio del exterminio, la esclavitud y la venta de indigenas huastecos a las Antillas, por parte de Gonzalo de Sandoval el control de la provincia de Pánuco.

Bajo el gobierno de Nuño de Guzmán de 1528 a 1534 los huaxtecos fueron reducidos al esclavismo y practicamente exterminados. La protección de los franciscanos salvó a algunas familias que lograron sobrevivir, incorporando a su bagaje la nueva cultura europea.

Hacia los siglos XVI y XVII, las numerosa tribus de indios chichimecas ó nomadas- recolectores y cazadores que habitaban originalmente en las provincias ubicadas al norte y noreste de la costa del Seno Mexicano, empujados por la ocupación europea se desplazaron hacia el sur. Ante el constante acoso de bandas de indios belicosos, los pueblos sedentarios que ocupaban la región serrana y la Huaxteca se vieron obligados a abandonar sus aldeas.


En el siglo XVIII, ante el temor de que el territorio fuese ocupado por potencias enemigas, (ingleses, franceses, rusos y los colonos anglosajones del norte) surgieron varios proyectos para su poblamiento. Debido a la imperiosa necesidad de la Corona de controlar la región y a la presión ejercida por las provincias vecinas para aprovechar los recursos de los territorios de la costa, el rey Felipe V expidió una real cédula el 10 de julio de 1739, y ratificada en septiembre de 1743 ordenando se integraran en el Virreinato de la Nueva España una Junta de Guerra y Hacienda para que ésta resolviese lo conducente a la pacificación, colonización y pueble de la llamada Costa del Seno Mexicano y que se tuviese a su cargo la elección de las personas idóneas para llevar a cabo la empresa.


Las instrucciones contenidas en la real cédula no tuvieron efecto hasta que, transcurridos siete años, el virrey Juan Francisco de Güemes y Horcasitas, primer conde de Revillagigedo, instaló la Junta el 3 de septiembre de 1746, fecha importante y fundamental en la historia de nuestro Estado. Hechas las deliberaciones correspondientes y una vez rechazados los proyectos que hasta entonces se habían presentado, se acordó nombrar al coronel José de Escandón y Helguera, como lugarteniente del virrey y capitan general para emprender “…la pacificación reducción y poblazòn de más de cien lenguas de sur a norte, y de cincuenta a ochenta de poniente a oriente, costa de Seno Mexicano, ocupada de muchas bárbaras naciones de enemigos indios, chichimecos, gentiles y apóstatas…”

El nombramiento recibió apoyo fundamental y determinante del auditor de Guerra, Juan Rodríguez de Albuerne, marqués de Altamira, los dos oriundos de la tierra cantabríca de Santander al norte de España. Escandón había nacido en Soto la Marina, en España en el año de 1700. Emigro a la Nueva España en 1715, siendo cadetre en la Compañia de Encomenderos Montados en Mérida, distinguiéndose por su valor en la batalla para desalojar a los piratas de laisla del Carmen, en Campeche. Posteriormente pasó a Querétaro a servir en el regimiento de las milicias urbanas y por su participaci´´on en diferentes acciones contra los indigenas de la Sierra Gorda, ascendió en el escalafón militar, hasta que en 1740 obtuvo el grado de coronel, nombrándosele capitán general de la Sierra Gorda, sus misiones y presidios.


Los españoles habían creado, sin proponérselo, un cerco a los grupos de naturales llamados equivocadamente"Chichimecas" porque eran grandes cantidades de etnias en todo el estado. En el sur controlaban la provincia de Pánuco hasta los límites del Tampico colonial llegando a las Salinas del Lomas del Real al norte de Altamira, González, Mante, Ocampo Estación Manuel y Aldama, y en el suroeste, los misioneros franciscanos entre ellos Juan de Mollinedo habían logrado penetrar a principios del siglo XVII en julio de 1617-1618 hasta Tula, Palmillas y Jaumave; pueblos que sirvieron como plataformas de lanzamientos para la empresa escandoniana.

Se acordo que una primera etapa consistía en el reconocimiento del lugar durante tres meses, saliendo de Querétaro el 7 de enero de 1747 y en ello habrían de colaborar custodias, misiones y presidios y las autoridades de Bahía del Espíritu Santo en Texas, Coahuila y Nuevo Reino de León: principalmente de Linares, Cerralvo y Monterrey, de San Luis Potosí: Río Verde, Valle del Maíz y villa de los Valles, Gualdacázar, Valles, Tula, Jaumave, Pánuco y la Villa de San Luis de Tampico, hoy Pueblo Viejo Veracruz, que había sido fundado por Fray Andrés de Olmos por cedula real de Don Luis de Velasco segundo virrey de la Nueva España el 26 de abril de 1554, y la Misión Franciscana de San Salvador de Tampico en la Bahía del Humo en 1532, el antecedente colonial del Tampico actual. Escandón tendría, así todo el apoyo político y del superior gobierno. El coronel Escandón trazó una estrategía expedicionaria y entraría a tierra tamaulipeca y se le reunirían varios grupos de las regiones aledañas el 24 de febrero del mismo año, estableciendo un campamento a doce leguas (60 kms al sur) de la desembocadura del Bravo, cerca de Matamoros y por espacio de tres meses se encargaron de registrar y examinar las regiones transitadas, desde la Costa del Seno Mexicana,hasta los sitios pacificadosa, demarcando distancias, trazando rutas, describiendo sitios y pobladores. Escandón regresaría a Querétaro el 6 de abril del citado año de 1747.

Escandón presentaría ante el Virrey Revillagigedo el 26 de octubre del mismop año un informe y un mapa.Del mapa original, desconocemos su paradero. Existe uno, atribuido a fray Vicente de Santa María, quien lo habría dibujado con base en los borradores de Escandón.

La caravana colonizadora encabezada por Escandón, salió de Querétaro a principio del mes de diciembre de 1748.El avance de los nuevos pobladores y la consecuente fundación de villas y misiones, algunos grupos aborígenes aceptaron voluntariamente su reducción. No obstante, la mayoría mantuvo una tenaz resistencia a su congregación. Acostumbrados a recorrer libremente los amplio espacios naturales, repetidas ocasiones los indígenas escaparon al control de misioneros y colonos, ocultándose en la sierra. La actitud renuente de los naturales se fue incrementando en la medida que la ocupación española alteraba su hábitat.

Alguna fundaciones padecieron el furioso ataque de los indios, como el que años atrás arrasara con la Misión de la Tamaholipa, (origen del nombre de nuestro Estado: "Lugar donde se reza mucho en huasteco") fundada por fray Andrés de Olmos en 1544 a mediados de siglo XVI. Esto motivó severo contraataques militares que, aunados a las epidemia, contribuyeron a la drástica disminución e incluso provocaron la extinción de los indios en el territorio que Escandòn bautizó como Colonias del Nuevo Santander, en referencia por ser oriundo de Soto laMarina en la provincia de Santander en España y ser el auditor de guerra de Altamira en España.

Época Prehispánica

Los grupos nomadas ó los "Chichimecas" formaban un grupo heterogéneo con una cultura primitivas basada en la caza y recolección. Habitaban en la sierra y las cañadas en campamento temporales, aunque hubo algunos agricultores incipientes semisedentarios como los grupos de la Sierra de Tamaulipas. Su organización social era tribal, con un jefe que comandaba a todos los miembros. Practicaban ritos mágico-religioso como la curanderìa o los llamados “mitotes”. Andaban desnudos pero gustaban de pintarse y escarificarse el cuerpo. Con pedernal y sìlex elaboraron puntas de flecha, punzones, taladros, navajas y raederas. De piedra o hematita fabricaron pipas para fumar. Algunas tribus eran aguerridas, sosteniendo combates entre ellas para capturar prisioneros. Practicaban el canibalismo. Carecían de una lengua común, por lo que cada tribu tenía su propio idioma. Esto motivò que los colonizadores españoles les dieran nombres convencionales de acuerdo a los lugares donde vivían, sus hábitos o lo nombres de su jefes: malinchenos, dienteños, comepescados, cometuna, chivato o toros, de los cuales se han llegado a conocer más de 200.

Investigaciones recientes han permitido recuperar información de sitios y artefactos de una antigua cultura que se desarrolló en la Sierra Madre Oriental y la Sierra de Tamaulipas, antes del avance chichimeca. Sitios de este tipo eran conocido desde el siglo pasado pero se les consideraba una extensión de la cultura huaxteca. Ahora las evidencias apuntan hacia una cultura diferente, con características mesoamericanas y aridoamericana a la vez.
En general, estas aldea se ubican en la cúspide de los cerros, entre los 600 y 1,000 m de altura. Se caracterizan por sus basamentos circulares, construidos con lajas de piedra caliza sobrepuesta, sin cementante, y que servian como base de sus chozas. Sus pobladores fueron sin duda agricultores, pero complementaban su dieta con la caza de animales medianos y pequeños, como lo muestra la gama de puntas de flechas de pedernal .

Elaboraron una cerámica sencilla, de barro naranja o café, pulimentado y con una decoración simple a base de rayados o pastillaje. Se desconocen figurillas o esculturas de sus dioses, pero cierto elementos apuntan hacia la veneración de los elementos naturales. Enterraban a sus muertos dentro de los basamentos, o en sitios especiales a manera de cementerio, con ofrenda de cerámica. Una de sus costumbres más notorias era la de fumar. Se han encontrado fragmentos de pipas de barro decorada con motivos antropomorfos y zoomorfos. Algunos sitios representativo de esta cultura son.

Balcón de Montezuma.

A 25 km al sur de la Ciudad Victoria. en el ejido Alta Cumbre. se encuentra el sitio Balcón de Montezuma. Se compone de dos conjuntos que forman plazas circulares, en torno a la que distribuyen 76 estructuras circulares, aprovechando la diferencia al timètrica del terreno. Los basamentos varían en su altura desde 0.30 a 2 metros. En la fachada presentan pequeñas escalinatas remetidas de tres o cuatro peldaños, en forma de abanico. Sobre los basamentos erigieron sus casas, con muros de palo y techumbres de palma. Por el oeste, una gran escalinata de 86 peldaños adaptados a partir de las salientes naturales de caliza, de acceso a los conjuntos.
Durante los trabajos de exploración y consolidación realizados por el INAH y el Gobierno del Estado, bajo la dirección del arqueólogo Jesús Narez, se descubrió que el interior de los basamentos estaban saturados de entierros humanos.

Uno de los hallazgos más interesantes es la mandíbula de un infante de aproximadamente cuatro años de edad, con mutilación dentaria. Entre los materiales culturales que se han recuperado destacan los cristales de cuarzo asociados a rituales shamànicos, como en Oasis América. Las pipas fueron un elemento muy común elaboradas en arcilla con variedad de forma. Las hay con canaleta sencilla y con decoración antropormorfa. Las pipas están estrechamente vinculadas con la tradición de las culturas Caddo, Adena y Missisipiense del sudeste de los Estados Unidos. También relacionados con esta tradición hay broche y pendientes de piedra en forma de disco.

El Sabinito
A partir de 1996, Instituto Nacional de Antropología e Historia, con la colaboración del Gobierno del Estado, bajo la dirección del arqueólogo Noel Morelos García, realizó trabajos de exploración , conservación y protección del sitio arqueológico El Sabinito .
Ubicado en el municipio de Soto la Marina, este sitio ejemplifica el grado de complejidad alcanzado por los habitantes de la sierra. El Sabinito es un núcleo urbano con más de 600 estructuras circulares de piedra, distribuidas en tono a plazas, terrazas y laderas. Algunas de ellas llegan a tener hasta 8m. de diámetro y 3m. de altura.

La distribución de los espacios y estructuras, a diferencias de otros sitios, parecen obedecer a un diseño urbano, en el que se aprovechan los accidentes topográficos para lograr una variedad de planos en poco espacio. Destacan su muros de contención recto delimitados terrazas, un altar rectangular y una pirámide circular de dos cuerpo de 5m de altura, con escalinatas en dos de sus lados. Numerosos fragmentos de metates y cerámica dan cuenta de una sociedad que basó su economía en la agricultura, lo que le permitió un mayor grado desarrollo.

Otro sitios representativos de la cultura de la sierra son El Pueblito, en el municipio de Aldama y San Antonio Nogalar en González.

Rescate arqueológico Rumbo Nuevo
Como parte de los trabajos para la construcción de la carretera Rumbo Nuevo, el Instituto Nacional de Antropología e Historia y la Secretaria de Desarrollo Social del Gobierno del Estado (SEDESOL), firmaron un convenio para la realización de un rescate arqueológico en la zona de afectación.

Este proyecto abarcó tres áreas: paleontología, arqueología y monumentos históricos. Se exploró y muestreò la zona paleontológico de EL Huizachal, una formación geológica de importancia mundial, por ser una de las más antiguas con fósiles de mamíferos vertebrados con una antigüedad de 180 millones de años, correspondiente a los periodos triàsico y juràsico. De este sitio proceden los restos fósiles de un terodáctilo y ejemplares únicos como el Bocatherium mexicana y el Tamaulipasaurus morenoi.
También se llevo a cabo la localización, registro y levantamiento arquitectónico de los monumentos del Camino Real a Tula, de gran importancia histórica para la entidad. Destacan los puentes porfirianos del Huizachal, mismos que constituyen un magnifico ejemplo de la ingeniería decimonónica
Las exploraciones arqueológicas permitieron la localización de trece sitios, con arquitectura y vestigios de los habitantes de la sierra. Todo estos comparten en mayor o menor grado las características antes mencionadas. Cabe destacar que uno de ellos es de primera magnitud por la cantidad y dimensión de sus edificios, y la calidad de su cerámica.
El sur de la entidad estuvo habitado entre los años 600 a.C.y 100d.C; por numerosos grupos de diferentes filiación étnica y lingüística que se manifestaba en una rica variedad de expresiones materiales.
Entre los años 700 y 900 d. C; una nueva influencia se hace presente, logrando cierta uniformidad en las expresiones culturales de la mayoría de los pueblos de la región .Dicha influencia, en la que están presentes elementos toltecas, se manifiestan con mayor énfasis en una de las tantas etnias de la cual toma su nombre, los Tének o Huaxteca . Este grupo comparte el idioma. con los mayas, de cuyo tronco se separaron hace unos 3,500, quedando aislados, lo que permitió su propia evolución .

La cultura Huaxteca se caracteriza por su cerámica de gran calidad y rica decoración. Los huaxtecas tenía especial gusto por las vasijas fitomorfas, antropomorfas, y zoomorfas; las cuales embellecían con pintura negra, café o roja sobre el tono natural, en abigarrados diseños geométrico. También de arcilla modelaron juguetes, vasijas miniaturas, animalitos y seres fantásticos, silbatos y muñecos. Para sus ceremonias y ritos modelaron flautas, ocarinas y sonajas. Del mismo material fabricaron utensilios como anillos, bezotes, narigueras y orejeras.

Trabajaron el cobre y el oro con los cuales manufacturaron cascabeles y joyas. Sobresalieron en el corte, talla y gravado de conchas y caracoles para hacer pectorales.
El trabajo de la piedra contó con verdaderos maestros que tallaban finas orejeras y bezotes. Fabricaban navajas de obsidiana, puntas de flecha y cuchillos ceremoniales, finos cinceles, buriles de roca dura, así como hachas de piedras. Los escultores realizaron extraordinaria obras en piedra arenisca, entre las que destacan “ El Adolescentes” de Tamuín, y diversas representaciones de diosas de la fertilidad, Mictlantecuhtli y Tlaltecuhtli, señores de la muerte y de la tierra, respectivamente.

La arquitectura huaxteca se hizo principalmente de piedra. De hecho se erigen pequeñas ciudades con enormes edificios ceremoniales y administrativo. Las fachadas presentan escalinatas para subir dos o más cuerpo. Los templos se revisten con aplanados de cal y arena fina, para luego decorarse con pinturas.

Durante esta época la elite cobra mayor relevancia. Es muy posible que se estableciera el tributo como medio de sostén para el gobierno y la nobleza. Políticamente las ciudades se conforman como pequeños señoríos independientes.
Nuevos dioses se incorporan al panteón huaxteca Se venera particularmente a Ehécatl, dios del viento y a las deidades de la de la fertilidad, para lo cual se practican ritos relacionados con la agricultura, especialmente el culto fàlico
Los muertos son sepultados en tumbas de piedras ya sea bajo el piso de la casa o en cementerios, pero generalmente se acompañan de una rica ofrenda de vasijas, figurillas y objetos suntuarios, de acuerdo con su rango.
Adquieren nuevas costumbres, como la de limarse o aguzarse los dientes, deformarse el cráneo por medio de tablillas y vendajes para obtener una cabeza alargada y chata de la frente. Las crónicas nos dicen que gustaban de pintarse el cabello de distintos colores, embijarse el cuerpo o hacerse tatuajes, teñirse los dientes con harapote y adornarse con joyas y cañutos de oro y plumas
Las mujeres vestían Quechquèmitl con faldas o enredo de ricas y coloridas mantas de algodón. Los hombres preferían andar completamente desnudos o con taparrabos.
Sus conocimiento abarcaban el uso del calendario solar de 365 días y anotaciones numerales en sistema vigesimal; pero no hay evidencia de que hayan conocido la escritura.
A principios del siglo XVI, siendo rey Moctezuma Xocoyotzin, los mexicas someten a la Huaxteca, sujetándola al pago de tributo para México – Tenochtitlàn.

Las Flores
Uno de los tantos núcleos que poblaron la rivera lacustre de entre Tamaulipas y Veracruz, es el de Las Flores, en la ciudad de Tampico. Situado sobre una loma a orillas de la Laguna de El Chairel, este sitio alcanzó su máximo esplendor entre el 900 y 1,200 d C. En 1925 los montículos fueron destruidos para fraccionar la actual colonia, sobreviviendo sólo uno, conocido como La Pirámide de las Flores.
La pirámides es un montículo de tierra en forma de cono truncado, cuya última etapa tiene más de 30m de diámetro en la base. Fue revestido con un aplanado de cual- arena pulido y pintado de rojo . En su interior contiene subestructuras y seis escalinatas superpuestas en el lado Oste Recientemente, durante los trabajos de restauración ejecutados por el INAH, se dejo a la vista la escalinata IV que se hallaba oculta.
En 1945, el arqueólogo Gordón Ekholm, encontró el esqueleto de un niño sepultado como ofrenda en la alfarda norte de la escalinata II. En 1990, nueva excavaciones sacaron a la luz un entierro doble al pie del basamento, correspondiente a una pareja con los brazos entrelazados. El varón tenía una punta de flecha entre sus costillas.
Un extraño dibujo pintado sobre el piso de otro montículo fue descubierto en 1925, este se componía de complejo diseños geométrico que se mejan al juego mesoamericano llamado “ptolli” , similar a nuestra “oca” . Desgraciadamente estos fueron destruidos por las maquinarias. El sitio se encuentra abierto al pública de martes a domingo.

Tancol
Situado en la colonia del mismo nombre, en la ciudad de Tampico, a orillas de la laguna de El Chairel. Este pequeño sitio se compone de doce montículos de tierra que flanquean una plaza rectangular de aproximadamente 50m de longitud y 20m de ancho, orientada de norte a sur.
Los montículos ostentan la típica forma de cono truncado. El más gran de de ellos tiene 25 m de diámetro y casi 6m. de altura.
De este sitio proceden tipos cerámicos muy característicos como el huastecas negro sobre blanco, tan col policroma, tancol café sobre bruñido, etc.; típico de último periodo de la cultura huaxteca, entre los años 1200 y 1522 d.C.

Museo de la Cultura Huasteca en el METRO de Tampico, Tamaulipas
Ubicado en las instalaciones del Centro Cultural Metropolitano este museo, exhibe una de las colecciones arqueológicas de la Huaxteca más sobresalientes del país.
En un breve recorrido muestra el aspecto más importante de la vida cotidiana de la Huaxteca en general y de la Huaxteca Tamaulipas en particular, a través de diversos objetos que van desde el año 100 a.C. al 1550d.C. aproximadamente.
Sus colecciones provienen del anterior Museo del Instituto Tec´nológico de Ciudad Madero fundado en 1961.

El Museo y su espacio cultural abrió sus puertas en 1998, al igual que el Teatro Metropolitano y el Teatro Experimental. Cuenta con una actualización del guión museográfico y la colección muestra los siguientes temas: orígenes del la Huaxteca, límite geográficos, tipo físico de sus antiguos pobladores, agricultura, cerámica vida cotidiana, arte, joyería indumentaria, guerra, religión, costumbres funerarias, arquitectura, pintura mural deEl Consuelo en Tamuín, San Luis Potosí de la cual su servidor presento su tesis de Licenciatura en la Universidadde las Américas en Puebla en mayo del 2003; todo ellos precedido por una introducción sobre el área que comprende la cultura Huaxteca, los seis estados: Sur de Tamaulipas, Norte de Veracruz,Oriente de San Luis Potosi, partes de Hidalgo, Querétaro y Puebla.

Antecedentes Prehistóricos.
Las noticias del primer hombre americano en Tamaulipas se pierden en la memoria del los tiempos. Los cierto es que doce milenios antes de nuestra era comenzó la existencia humana en lo que ahora es nuestra entidad, de acuerdo a los registros arqueológicos, que la ubican en el llamado “Complejo Diablo” , en alusión a un cañón de la Sierra de Tamaulipas. Más tarde, a nivel del Trópico de Cáncer, aparecerán las primeras manifestaciones claras de la civilización indígena, ligadas al descubrimientos y domesticación del maíz y con ellos, el inicio de la vida agrícola y la agrupación de asentamientos permanente; es decir, comenzaron a fincarse en esta región una de las manifestaciones de la cultura Mesoamericana.
Tres fueron las áreas culturales de Mesoamèrica en Tamaulipas: los pueblos de la Sierra Madre Oriental, los pueblos de la Sierra de Tamaulipas y la Huasteca. Fue en esta última área donde el patrón cultural mesoamericano se definió con mayor claridad y cuyo legado se ha trasmitido hasta nuestro días en la comunidades indígenas huastecas, aunque ésta no sobrevivieron en Tamaulipas y si en otras entidades como San Luis Potosí e Hidalgo. En nuestra entidad, los huastecas se asentaron principalmente a lo largo de la cuenca baja del rìo Guayalejo – Tamesí y en los valles montañosos de Tanguanchìn (Ocampo) y Tammapul (Tula). Políticamente no constituyeron un Estado, sino más bien se integraban como un conjunto de señoríos. Fueron hábiles artesanos y poseían una compleja cosmogonìa religiosa, al grado de que en la Huasteca surgió el concepto del dios Quetzalcòatl. Como pueblo ubicado en un espacio periférico de la Mesoamèrica nuclear, mantuvieron una larga autonomía hasta que en el posclásico tardío los mexicanas sometieron a su dominio a una porción de la Huasteca. En Tamaulipas, entre los siglos XV y XVI, sucesivas oleadas de nómadas del norte hicieron replegar a los huastecos hacia el río Pánuco, de tal forma que al momento de la Conquista española, prácticamente ya no ocupaban su territorio.
Sobre los grupos de la Sierra Madre Oriental, si bien disponemos de investigaciones arqueológicas. no tenemos muchas información sobre la identificación cultural de los pueblos prehispánicos que la ocuparon. Hacia la parte meridional, en la región de Ocampo, surgieron sociedades indígenas que poseían una significativa diversificación agrícola, mientras que en la parte septentrional, entre los filos de la serranía, hubo asentamientos con un gran trabajo constructivo, como se hace patente en el Balcón de Montezuma, una zona arqueológica ubicada en las cercanías de la actual capital del estado. Para el siglo XVII, al tiempo del primer encuentro con la cultura occidental, la Sierra Madre era ocupada por los llamados indios pisones.
Para el caso de la Sierra de Tamaulipas y como se ha mencionado, de ella se tiene antiquísimas referencias históricas, así como múltiples ejemplo de la evolución posterior de los pueblos indígenas que la habitaron. Lo anterior es visible en las numerosas ruinas diseminadas en toda esta casi impenetrable serranía, como es el caso de El Sabinito, un interesante sito actualmente en investigación que nos habla de una sociedad organizada de tipo mesoamericano. Sin embargo, existe evidencias de que durante el posclásico este modelo cultural se agotó, quedando habitada la sierra por diversos grupos de agricultores, pero de un nivel de civilización menor.
En contraste al mundo mesoamericano, en el norte de la entidad y en todo el conjunto del noreste de México y el sur de Texas imperó en la antigüedad y hasta el arribo de los españoles, un patrón cultural de múltiples grupos tribales nómadas "los chichimecas", entre los que el tronco lingüístico predominante era la lengua coahuilteca. Este vasto espacio norteño formó parte del área cultural de Aridoamérica o la “América árida” . Se trataba de la presencia de numerosas bandas de indios cazadores-recolectores, que deambulaban por las llanuras, especialmente en las cercanías de las corrientes fluviales, los que poseían una reducida cultura material y muy elementales estructuras de organización social. Por mencionar algunos, cabría citar a los carrizos de orilla del río Bravo, a los pintos de las riberas del Conchas o a los janambres del centro de Tamaulipas.
Asolados por las redadas esclavistas provenientes de la Huasteca o del Nuevo Reino de León de Don Luis Carbajal y de la Cueva Alcalde Mayor de la provincia de Pánuco y Tampico y primer fundador de lo que sería Monterrey, durante los siglos XVI y XVII, los indios de Tamaulipas ofrecieron una fiera resistencia a la ocupación novo hispana. Además, este espacio costero se convirtió en refugio de las etnias de la entidades vecinas, identificado como “apóstatas”, es decir, que había renunciado a la cristianización.

Con la colonización de Tamaulipas a partir de la segunda mitad del siglo XVIII, se intentó asentar a los naturales ó "gentiles" en misiones a cargo de frailes franciscanos. Sin embargo, hubo muy poco arraigo indígenas en estas misiones y los diversos grupos que deambulaban por su territorio acabaron por extinguirse. En este proceso actuaron la guerra, el desequilibrio de sus antiguos hábitats y costumbres de caza y recolección, las epidemia y su poca disposición para asimilarse al orden colonial. Algunos grupos trascendieron hasta mediados del siglo XIX, hasta finalmente desaparecer como etnias socialmente diferenciadas.

Orígenes del concepto histórico de Tamaulipas

Las palabras “Tamaulipas” está ligada al primer proyecto de colonización española de nuestra entidad, ocurrida a mediados del siglo XVI, a sólo tres décadas de la Conquista de México y el establecimiento de la Nueva España, cuando Hernán Cortés tomó en 1521 la capital del imperio azteca: Tenochtitlán.

Se trató de una empresa evangelizadora promovida por Andrés de Olmos, frailes franciscanos y hombres decidido a ampliar los horizontes del cristianismo en el Septentrión de la Nueva España. Olmos naciço cerca de Oña en Castilla la Vieja, tierra de Burgos en 1491 y llegó a México acompañado del arzobispo Fray Juan de Zumàrraga en 1528. Se interesó profundamente en el estudio de las culturas indígenas mexicana e inició su labor evangelizadora en la región del Totonacapan y de allí pasó a la Huasteca, desde donde pretendió llegar a la Florida, siguiendo la curvatura del Golfo de México. Con este propósito, y luego de fundar la Custodia del Salvador de Tampico en 1532, Olmos cruzó el río Pànuco, "la banda ó la frontera de guerra" y penetró en lo que hoy es Tamaulipas, para encontrar en el entorno de la hoy llamada Sierra de Tamaulipas a los indios olives, con quienes estableció una avanzada tipo pueblo-misión –presidio en la profundidad de la “frontera chichimeca”: Tamaholipa. Los restos de Fray Andrés se encuentran en la iglesia de Tampico Alto, Veracruz donde fallecio el 7 de octubre de 1572 con los naturales huastecos que evangelizó durante cuarenta años y que llegaría a fundar varias misiones y custodías.

Los olives eran sobrevivientes de la civilización agrícola de la Sierra de Tamaulipas, se acogieron con beneplácito al orden colonial y permanecieron en pie de defensa por más de un siglo y medio en la Tamaholipa, hasta que los chichimecas destruyeron su población a principio del siglo XVIII, hacia 1719. Sin embargo, el nombre de Tamaulipas quedó plasmado en la cordillera montañosa inmediata, a la que también se llamó Sierra de la Tamaulipa Baja, Oriental, o de la Huasteca , hasta adoptar su nombre definitivo de Sierra de Tamaulipas. Además y por extensión geográfica, se llamó también Sierra de Tamaulipas a la que actualmente se llama Sierra de San Carlos, aunque también tuvo las denominaciones de Sierra de Tamaulipas Alta, Occidental, o del Nuevo Reino de León.

En honor a esta dos sierras costera se denominó a la entidad en 1824 como Las Tamaulipas, al constituirse como estado libre y soberano de la federación mexicana, La razón era que este nombre sintetizaba la fusión simbólica de los mundos prehispánico y occidental en su territorio, por lo que al adoptarse se reconoció como la referencias de identidad histórica esencial de nuestro estado.

En cuando al significado de la palabra Tamaulipas existen varias versiones: como “lugar de monte altos”, “lugar de los olives”, “valle hermoso”, o “lugar donde se reza mucho”, sin que ninguno se imponga de manera irrefutable, pero de lo que no existe duda es que su composición lingüística procede de la lengua huasteca, lo que a su vez liga al nombre de entidad con una profunda raíz indígenas originarías del México prehispánico.

La impronta del Nuevo Santander
Antes de la colonización definitiva del espacio sobre el que se definiría Tamaulipas, hubo varios intentos de penetración novo hispana. El primero, ya se ha citado, el que pretendió realizar fray Andrés de Olmos desde la Huasteca.

Después, otro franciscano, fray Juan Bautista de Mollinedo. penetró a principió del siglo XVII en julio de 1617 hasta su muerte en 1628 a los altiplanos intermontanos de Tula, Palmillas y Jaumave,Santa Clara y Monte Alberne incorporándolos al esfuerzo evangelizador de la Custodia de Santa Catarina del Río Verde dedicandose por diez años a la reducción de indios pames y pizones.

Igualmente, en la segunda parte de este mismo siglo, desde el Nuevo Reino de León hubo intentos por penetrar a la entonces llamada Costa del Seno Mexicano – hoy Tamaulipas -,el capitán Fernando Sánchez de Zamora y los franciscanos Juan Caballero y José de San Gabriel, con la finalidad principal de expandir los agostadores del pastoreo trashumante de ovejas, fundandon las misiones de San Antonio de los Llanos y San Bernardino, cerca de la actual villa Hidalgo, Tamaulipas, pero sin que fructificaran, mayormente debido a la resistencia indígenas.

Sin embargo, hacia la primera mitad del siglo XVIII se hizo imperativo para la Corona española la ocupación de la Costa del Seno Mexicano por razones de estrategia geopolítica, al verse vulnerable el virreinato de la Nueva España por los rivales europeos de España. En tal virtud, el rey Felipe V expidió una cédula en 1739, ordenado se organizara una expedición colonizadora con ese específico propósito la que fue formalizada por Juan Francisco Guemes y Horcasitas, conde de Revillagigedo.
José de Escandòn y Helguera, conde de Sierra Gorda, fue el elegido para efectuar dicha empresa, por sus dotes militares y sus estrechas ligas con la elite novo hispana. Para concretar el proyecto hizo un reconocimiento previo del territorio, a la vez que aprovechó el deseo de los habitantes de las provincias vecinas de la Huastecas, San Luís Potosí, Nuevo Reino de León y Coahuila de asentarse en las llanuras costeras, lo que aseguró su éxito.

La fundación del Nuevo Santander inició el 25 de diciembre de Jesucristo de 1748, una fecha simbólica, porque señala la fecha del nacimiento de Jesucristo. Con ese mismo espíritu y con el ánimo de implantar profundamente en la nueva provincia las raíces de la identidad mexicana en formación, Escandòn dedicó el patronazgo del Nuevo Santander a la Virgen de Guadalupe, símbolo religioso que ya formada parte importante del horizonte cultura de México.
Pero además, Escandòn transportó a través del Océano Atlántico la referencia de identidad toponímica de su patria natal, al dominar a la nueva provincia como Nuevo Santander, en honor de la provincia española de Santander. También denominó a varias poblaciones con nombres de la provincia española, como Laredo, Reynosa o Soto la Marina, o bien reprodujo el nombre de la cabecera de Castilla: Burgos. La capital de la provincia se sitúo en la villa de Santander (hoy Jiménez). Más tarde, la capital se trasladó a la villa de San Carlos, donde permaneció hasta la Guerra de Independencia. Los límites de la provincia fueron casi los mismo del actual estado de Tamaulipas, prolongándose por el norte hasta el río de la Nueces, hoy en el estado de Texas.

La economía del Nuevo Santander se sustntó en la ganadería. En lo militar se integró a la Comandancia de la Provincia Interna de Oriente y en los asuntos de hacienda pública formó parte de la Intendencia de San Luís Potosí, mientras que en lo religioso perteneció al Obispado del Nuevo Reino de León.
En resumen, se puede afirmar plenamente que el Nuevo Santander constituyó la estructura política, social y económica que determinaría la posterior creación del estado de Tamaulipas al momentos de la consumación de la independencia nacional.

Una temprana autonomía regional
La Guerra de Independencia tuvo fuertes repercusiones en la provincia del Nuevo Santander y propició que en ella madura el deseo de autonomía, lo que se logró una vez que México se emancipó de España.
En 1811 hubo un bote insurgente generalizado en la provincia, destacado la rebelión de los indios de Tula, que fueron finalmente reprimidos con mano dura por el brigadier español Joaquín de Arredondo. En esta misma etapa, José Bernardo Gutiérrez de Lara –un criollo nativo de Revilla (antigua Ciudad Guerrero)-fue un tamaulipeco que se distinguió de manera importante, al representar a los caudillos de Dolores- Hidalgo y Allende- en los Estados Unidos, cuando éstos fueron fusilados, luchó por la independencia en la provincia de Texas.
En 1813 y como consecuencias de la Corte y la Constitución de Cádiz, el Nuevo Santander formó parte de la Diputación Provincial de las Provincial de las provincias Internas de Oriente. Este organismo funcionó en Monterrey y aunque tuvo una corta vida institucional, sirvió para que las elites locales tuvieran una primera experiencia directa en los asuntos políticos de sus respectivas regiones.
Hacia 1817, un nuevo y épico de la Guerra de Independencia tuvo lugar en la entonces provincia del Nuevo Santander, al desembarcar en la barra de Soto la Marina el jefe liberal español Francisco Javier Mina, acompañado del fraile mexicano Servando Teresa de Mier, quienes lograron incorporar a numerosos habitantes de la región en su lucha libertaria.

En 1820 se reimplanto la Diputación de la provincia Interna de Oriente, lo que alentó las aspiraciones liberales, a tal punto que cuando se supo del proyecto independentista del plan de iguala, existía ya una profunda expectativa a favor de la emancipación política respecto de España. Así se observó en la villa de Aguayo, donde hubo una conspiración que acabó por adherirse al mencionado plan y jugar la independencia el 7 de julio de 1821.

Lograda la Independencia de México en 1821, al año siguiente la provincia de Nuevo Santander decidió crear su propia Diputación Provincial, separándose de la Diputación de las Provincia Internas de Oriente e iniciando con ellos su propio proceso de autonomía que culminó en 1824,
al constituirse como Estado Libre y Soberano de Tamaulipas, formando parte de la Federación Mexicana . Así , el 6 de mayo de 1825, la entidad expidió su primera Constitución Política, que fue la piedra angular del régimen jurídico y políticos del actual estado de Tamaulipas.

La primera capital del estado fue la villa, de Padilla, donde se integró el primer Congreso Constituyente el 7 de julio 1824 y se fusiló el 19 de ese mismo mes a Agustín de Intubide, quien había retornado al pías luego de su abdicación como emperador de México. En 1825, la capital se trasladó definitivamente a la villa de Aguayo, a la que se denominó en lo sucesivo Ciudad Victoria, en honor del primer presidente de México: Guadalupe Victoria.

Los años de la reafirmación nacional

Luego de su independencia, México tuvo que soportar durante varias décadas numeroso problemas políticos, dificultares económica y agresiones extranjeras que hicieron peligrar su integridad nacional, etapas en las que Tamaulipas participó de manera activa.

Para Tamaulipas durante este período hubo cambios notables, especialmente en la esfera económica, como resultados de la apertura de los puertos de Matamoros y Tampico, que vincularon comercialmente a la entidad con el resto del mundo, a la vez que la enlazaron con el interior del país, especialmente con las plazas de Monterrey y San Luís Potosí.

En los políticos, la entidad quedó dividida en tres departamentos, el del norte con cabecera en Matamoros, el del centro con sede en Ciudad Victoria (del que en 1861 se integraría el cuarto distrito, con sede en Tula), y el de sur, cuya cabecera se situó en Tampico. En cuanto a las tendencias ideológicas de los actores políticos locales, por lo general entre ellos predominaba el pensamiento liberal. a pesar de que entre 1836 y 1846 se instituyó el régimen centralista, como en todo el país, por lo que entre 1838 y 1840 hubo varios brotes rebeldes pro federalista en la entidad.

Por cuanto a las intervenciones extranjeras, La Victoria de Tampico del 11 de septiembre de 1829 se cubrió de gloria al ser derrotada en Tampico una expedición de reconquista española, con lo que se aseguró y se consolido la independencia nacional. Sin embargo, en 1836, el país se cimbró por la Independencia de Texas, promovida por los colonos angloamericanos que habían sido admitidos por el gobierno colonial y más tarde tolerados por México. La existencia de la República de Texas fue un episodio del expansionismo de los Estados Unidos, que en 1846 invadió injustamente a México hasta someterlo por la fuerza y la conquista, obligándolo militarmente a firmar un trato sinigual y sin paralelos a nivel mundial de límites en 1848- el tratado de Guadalupe Hidalgo-, por medio del cual nuestro país perdió más de la mitad de su territorio original, más de 2.000-000 millones kilometrso cuadrados. Como resultado de esta guerra, el estado de Tamaulipas, además de ver ocupadas varias de sus principales poblaciones por las tropas americanas, fue despojando de una extensa franja de su superficie, comprendida entre los ríos Bravos y Nueces, ahora en Texas.

Tras la conformación de la frontera internacional, Tamaulipas y en especial la parte norte, se vio directamente impactada por varios fenómenos derivados de este importante acontecimiento. Por un lado, hubo severa resonancias conflictivas, como fue el robo de ganado para ser comercializado en Texas, así como las incursiones de partida filibusteros, las que pretendía una mayor mutilación territorial de México.

Y por otra parte, se presentó una aguda crisis económica, derivada de la reimplantación de altos aranceles, que no lograron impedir el contrabando y polarizaron los ánimos entre la sociedad fronteriza y el poder central. A base de presiones, se adecuaron diversas disposiciones arancelarias para aliviar los problemas económicos de la frontera, pero no sería sino hasta 1858, al tomar los lideres locales las riendas del poder de la región, cuando se implantó en la franja fronteriza un régimen de excepción fiscal, conocido la “Zona Libre”, que se mantuvo hasta 1905.


En el plano político, los años inmediatos a la posguerra se caracterizaron por la inestabilidad, hasta que entre 1853 y 1855 se impuso la dictadura de Santa Anna, reflejadas en Tamaulipas en la figura autoritaria del general Adrián Woll. No obstante, ya para entonces se perfilaba una nueva generación de actores políticos, fuertemente identificados con el ideario liberal, los que se hicieron eco de la Revolución de Ayutla, hasta finalmente lograr derrocar al gobierno dictatorial. Entre los liberales locales destacó el licenciado Juan José de la Garza, quien mantuvo estrechos nexos con el gobierno nacional, especialmente con la administración de Benito Juárez, al estallar la Guerra de Reforma. Debido a esto vínculo, le fue posible a Tamaulipas establecer un equilibrio frente a la fuerza hegemónica de Santiago Vidaurri, el gobernador de Nuevo León, quien pretendía extender su dominio a todo el conjunto del noreste.

Entre 1861 Y 1867 . México fue víctima de una nueva agresión extranjera, esta vez procedente de Europa. que contó con el apoyo del partido conservador, pretendiendo instalar un imperio con el apoyo de Francia y el emperador, Napoleón III que encabezo el austriaco Maximiliano de Habsburgo. La resistencia en el país fue organizada por el presidente Juárez, quien buscó refugio en paso del Norte, Chihuahua, al que siguieron numerosos patriotas liberales en todo el país. Tamaulipas destacó muy especialmente en esta guerra de resistencia, distinguiéndose por sus méritos de combate y por hacer entregado su propia vida, el general Pedro José Méndez.

También figuraron como tenaces guerreros Servando Canales y Ascencion Gómez entre otros, y sus aliados se caracterizaron más tarde por predominar en el escenario político de la entidad durante las dos décadas siguientes .
Paralelamente a la invasión francesa a México, en el país vecino tenía lugar la guerra civil entre unionista y confederados, lo que mantuvo a los Estado Unidos ajeno a los acontecimiento político y militares que se sucedían al sur del río Bravo. Sin embargo, tan pronto los estados norteños obtuvieron el triunfo, el gobierno republicano de México, al tiempo que presionó a Francia para que se retirara. Este factor externo sepotencio porque al interior del país las fuerzas republicanas tenían cada vez la moral más alta, consecuencias de los repetidos éxitos militares, como la famosa batalla de Santa Gertrudis, libranda en el norte de Tamaulipas, y la posterior recuperación de esta entidad en agosto de 1866.

Finalmente, el imperio de Maximiliano acabó por desmoronarse en mayo de 1867, iniciándose así la restauración institucional de la república. En Tamaulipas, los inicios de esta nueva etapa no fueron sencillos, por las agudas disputas políticas por el poder de los actores locales, debiendo mantener el gobierno nacional a la entidad en estado de sitio por algún tiempo, como había estado desde 1861, cuando el conflicto electoral entre los partidos rojos y crinolinos –ambos liberales-, había ameritado esa medida. Reinstalada la legislatura, se eligió como gobernador a Juan José de la Garza, quien debió renunciar por una lucha sorda y violenta que le hicieron sus opositores. Sevando Canales terminó por dominar el escenario político local en 1870 y no lo dejaría hasta su muerte en 1881.

El fin del siglo XIX y del antiguo régimen

En el último tramo del siglo XIX, en México predominó el régimen presidencial del general Porfirio Dìaz caracterizàndose como una larga etapa de paz social y desarrollo económico, aunque también produjo graves desigualdades sociales que en 1910 desencadenarían un gran movimiento revolucionario. al poder, a través de la rebelión del Plan de Tuxtepec, Díaz desarrolló una campaña militar en el norte de Tamaulipas al lado del general tamaulipeco Manuel González, donde abstuvo el apoyo de los fronterizos, y más tarde del gobernador Servando Canales.
En este período, el estado de Tamaulipas estuvo gobernador por el grupo de influencia del general Canales y después por personajes ilustrados directamente ligado al régimen porfiriano, como Alejandro Prieto y Guadalupe Mainero. Igualmente, es pertinentes señales que el general Manuel Gonzàlez fue presidente de la repúblicas entre 1880 y 1884, en la etapa inicial del porfiriato.
En lo económico, el estado se vio muy favorecido gracia a su ubicación fronteriza y costera, al arriba a su territorio varias líneas ferroviarias. Así, Tampico se convirtió en puerto para embarcaciones de gran calado, ampliando sus vínculos con el comercio mundial. Por su parte, Nuevo Laredo pasó a ser desde entonces la principal aduana terrestre del paìs, mientras que Matamoros y su región aledaña tuvieron un manifiesto declive económico, debido a su tardía vinculación ferroviaria y al operaciones de su puerto de altura.
En el caso del campo, y la ganadería tuvieron un sensible desarrollo, principalmente bajo el esquema económico de las haciendas, como la famosa hacienda de la Sauteña, localizada en gran parte de la extensión del norte de Tampico, o la cadena de haciendas medianas localizadas en el piamote de la Sierra Madre Oriental, desde Ciudad Victoria hasta los límites con Nuevo León. La minería para fines industriales estuvo presente con singular importancia en la Sierra de San Carlos, hasta que la crisis económica mundial que también se paralizó con dicho crac financiero fue la explotación de la fibra del ixtle en el cuarto distrito, un espacio que desde finales del siglo XIX había desarrollo tremendamente esa agroindustria, que canalizaba sus productos por Tampico, para ser enviados al mercado internacional.
En la esfera de la educación y la cultura, durante la etapa liberal y el porfiriato florecieron los llamados Instituto Literario de San Juan y el Instituto Literaraio del Estado, el primero en Matamoros y el segundo en Ciudad Victoria, que fueron importante focos del saber.


El impacto de la Revolución
Las contradicciones sociales, la desigualdad económica y la inmovilidad política, hicieron finalmente estallar un profundo movimiento revolucionario que acabó por involucrar a todas las regiones del país y demoler al antiguo régimen político. En una primera etapa, caracterizada por la impugnación al régimen de Díaz al cancelarse la vía electoral, el coahuilense Francisco Imadero hizo un llamado a la insurrección a través del plan de San Luís, a partir del 20 de noviembre de 1910.
Las acciones de la revolución maderista se centraron en el norte de México, encontrando eco en Tamaulipas, particularmente en el cuarto distrito, donde el profesor defensor de pobre e intelectual Alberto Carrera Torres, se levantó en armas y encontró un amplio apoyo popular, tomando a caso la ciudad de Tula en mayo de 1911, casi al mismo tiempo que caía Ciudad Juárez en manos de los revolucionarios. Una razón de peso para que esto hubiera ocurrido, fue que el modelo económico de la haciendas ixtlera habían polarizado excesivamente las relaciones sociales entre los trabajadores del campo y la clase terrateniente.
Triunfante el maderismo, su líder fue ungido electoralmente como presidente de la república. Sin embargo, la inercial del antiguo régimen, la permanencia del ejército federal y las intrigas del embajador norteamericano, provocaron un golpe de estado que derrocó a Madero, siendo asesinado tras la decena trágica. Enseguida, el usurpador Victoriano Huerta se dispuso a implantar un gobierno militar autoritario. Sólo que diversas fuerzas progresistas se opusieron a la dictadura principalmente bajo el liderazgo de Venustiano Carranza, quien a través del Plan de Guadalupe, se empeño en la reimplantación del orden constitucional. Este movimiento revolucionario tuvo principalmente eco en el norte de México. Por tanto, en Tamaulipas, el profesor Carrera Torres volvió a la carga, mientras una fuerza constitucionalista proveniente de Coahuila y Nuevo León penetró al estado al mando del general Lucio Blanco, quien ocupó la ciudad de Matamoros tras una cruenta batalla, para después efectuar el primer reparto agrario de la Devolución en la hacienda de los Borregos. Más tarde, el constitucionalismo ocupó Ciudad Victoria, estableciéndose el gobierno del general Luís Caballero. Finalmente cayeron en poder de los revolucionarios el puerto de Tampico y Nuevo Laredo, mientras que en el ámbito nacional el régimen de Huerta se desplomó a mediados de 1914.
Al no ponerse de acuerdo las distintas fuerzas revolucionarias, se fragmentaron en facciones que acabaron por colisionar entre ellas, al tratar de imponer cada una su proyecto de nación. Así en su lucha contra Carranza, Francisco Villa encontró apoyo en Alberto Carrera Torres, quien por un breve tiempo logró controlar el centro de la entidad y finalmente acabó por perder el dominio del cuarto distrito. Por ultimó, se rendiò ante el gobierno constitucionalista, pero fue entregado a Luís Caballero en Tamaulipas, quien lo hizo ejecutar. El importante puerto de Tampico, en esa época en pleno auge petrolero, fue otro de los objetivos de la ofensiva villista, pero se estrelló con una poderosa barrera constitucionalista en los campos de estación El Ébano, San Luís Potosí, donde por espacio de varios meses ocurrieron repetido combates. Derrotado del Norte del Bajío por Álvaro Obregón, la fulgurante estrella del villismo se opacó definitivamente.
Al inicio de la restauración institucional, las cosas políticas en Tamaulipas no marcharon con armonía Dos grupos políticos constitucionalista se disputaron el poder y ninguno estaba dispuesto a ceder. Por un lado, el general Caballero se sentía con derecho a continuar en el mando, mientras que por otro general César López de Lara, quien había realizado una buena carrera militar cerca de Carranza, se sentía con derecho a aspirar al gobierno de la entidad. Efectuadas las elecciones, ambos bandos se declararon triunfadores, estando a puntote ocurrir un enfrentamiento. Declarada por el Senado de la república la desaparición de poderes en el estado, Caballero se desesperó y se levantó en armas, marcando así su desgracia política definitiva, mientras que López de Lara se disciplinó, io que le permitió ocupar más tarde la gubernatura, aunque también padeció de la muerte política, al sumarse a la frustrada rebelión de Adolfo de la Huerta en 1923 contra el binomio Obregón- Calles.
El cristo de la revolución fue la Constitución política de 1917, promulgada en Querétaro el 5 de febrero de 1917, un documento que norma aún la vida institucional de México. En Tamaulipas la nueva Constitución que sustituyó a la liberal de 1857 se expidió en 1920, siendo adecuada un año más tarde.


La Experiencia Contemporánea

Después de la revolución Tamaulipas comenzó a experimentar un dinámico desarrollo, un sensible aumento demográfico y un creciente proceso de urbanización, al tiempo que se configuraron varias regiones socioeconómicas a lo largo y ancho de la entidad.
En el plano político y luego de período armado durante los años veinte destacó el licenciado Emilio Porte Gil, un civil con activa militancia política y estrechos nexos con el hegemónico dúo sonorense, fundando una agrupación local denominada Partido Socialista Fronterizo, y lo proyectó al escenario nacional llegando a ser presidente provisional de la república entre 1928 y 1930 a raíz del asesinato de Obregón.
Protagonista directo de la construcción del moderno Estado mexicano, portes Gil ocupó una posición estratégica que le permitió convertirse en el factòtum polìtico de Tamaulipas, bajo cuya influencia emanaba el mando gubernamental de la entidad, hasta que en 1947 una trágica coyuntura facilitó que el gobierno del presidente Miguel Alemán desmantelara su hegemonía sobre la entidad. A partir de entonces, los sucesivos gobernadores del estado surgieron a través de una candidatura del partido oficial-PRI-, previa aprobación y apoyo del presidente en turno. En ese marco, Tamaulipas se convirtió en un fuerte bastión del corporativismo obrero, en virtud de la multiplicación de sus actividades productivas, un modelo de control político que en tiempos reciente comenzó a desmantelarse, inclusive con medidas espectaculares. También a la luz de la demandas democráticas empujadas por la sociedad en los últimos tiempos en el país, han hecho que las reglas del juego político tienda a varias, aunque todavía sobreviven muchas de las inercias del pasado.
En el ámbito económico, a lo largo del siglo XX Tamaulipas ha experimentado sucesivos auges y depresiones, pero siempre ha tenido un horizonte productivo a la vista por desarrollar. Al iniciar el siglo, en la frontera norte se vivían los efectos negativos de la derogación de la Zona Libre y poco después se sufrieron los efectos de la crisis mundial de 1907-08 en la minería y la producción ixtlera. En contraste, en la Huasteca comenzó a explotarse intensivamente la extracción de petróleo del subsuelo, convirtiéndose Tampico en el punto de refinación y embarque del crudo al comercio internacional, debido a que esta industria era controlada por empresa extranjeras, hasta que tuvo lugar la expropiación petrolera decretada por el presidente Lázaro Cárdenas en 1938.
Durante los años veinte, la región de la frontera norte se vio directamente influenciada por la “ley seca” norteamericana, proliferando los negocios vinculados al alcohol Y aunque hubo una bonanza económica, lo fue a un alto costo social. Sería hasta mediados de los años treinta, y en buena medida en el marco de la disputa con los Estados Unidos por el aprovechamiento de las aguas internacionales de los ríos Colorados y Bravo, cuando se comenzó a desarrollar la agricultura en el norte del estado. Se creó así el distrito de riego del bajo San Juan, con el apoyo de la presa de El Azúcar (Marte Gómez), y el distrito de riego del bajo Bravo, que se consolidó una vez firmado entre ambos países el Tratado Internacional de Aguas de 1944, lo que permitió la construcción de la presa Falcón y su sistema de derivación y generación de energía eléctrica . Ahora bien, dada su colindancia fronteriza y las circunstancias económicas internacionales decoyuntura- la Segunda Guerra Mundial y después la guerra de Corea-, estos distritos de riego se volcaron a la producción de algodón, hasta que finalmente su ciclo concluyo a mediados de los años sesenta. Los cultivos de reemplazo serían el sorgo y el maíz, adquiriendo la región una categoría de “granero de México “ en la década de los setenta. Sin embargo, en fechas recientes, la construcción de la presa de El Cuchillo sobre el río San Juan redujo notablemente la cuota de agua a los distritos de riegos, lo que sumando al agotamiento de los suelos y la agudización de los cambios climático, ha generado un proceso de crisis agrícola en el norte del estado, cuyo horizonte futuro es aún incierto.
Otra importante región agrícola surgida en el siglo XIX fue El Mante, enclavada en el curso medio de la cuenca del río Guayalejo. Allí, inicialmente se inició su frontera agrícola gracias al interés patrimonialista de la “familia revolucionaria” , encabezada por los intereses económicos de Plutarco Elías Calles, Aarón Sáenz, los hermanos Osuna y asociados. Dedicada la región a la producción de caña de azúcar, desde 1930 comenzó a funcionar un ingenio, cuya infraestructura fue expropiada por el gobierno de Cárdenas en 1939, al tiempo que se implantó en cierta medidas la reforma agraria. Durante casi medio siglo, el binomio agroindustrial de El Mante funcionó bajo la férula gubernamental hasta que la desincorporaciòn emprendida por el presidente Carlos Salinas de Gortari permitió la reprivatización del ingenio, que nuevamente hizo que quedara en manos de algunos herederos de los creadores de la empresa, que desde fines de los años cuarenta habían puesto en operación el ingenio de Xicotèncatl La región agrícola de El Mante también experimentó significativas bonanzas en la producción de tomate y algodón lo mismo que amplio en los años setenta su superficie hacia área temporales, como resultados de las últimas grandes acciones del reparto agrario.
Por su parte antiguo cuarto distrito, luego de la Revolución Mexicana, que desmanteló dramáticamente el sistema de las haciendas ixtleras, fue objeto de la reforma agraria, que socializó ampliamente la propiedad de la tierra. Sin embargo, a causa de la aridez y el escaso desarrollo, tan luego como se construyó la carretera que la comunicaba con la capital del estado y la frontera en los años sesenta, ha manifestado un creciente despoblamiento. Casos similares han ocurrido con otra área del estado que no llegaron a definirse en regiones propiamente dichas, como son varios municipios del centro de la entidad.
En contraste, la región fronteriza tuvo un notable crecimiento demográfico en la segunda parte del siglo XIX, contándose en ellas tres grandes ciudades, las que, con el resto de los municipios fronterizos, contienen la mitad de la población total del estado. La instalación de numerosas industrias maquiladoras, en tiempo recientes, ha significado un notable impulso económico, las que son importantes imán de población, acelerando todo el conjunto de las actividades productivas de la región, a las que se suma el creciente movimiento del comercio internacional, en buena medida por el trato de libre comercio de Norteamérica . Tampico y su zona conurbana representan un importante polo demográfico y económico del Tamaulipas contemporáneo, donde se desarrollan con dinamismo la industria petroquímica el comercio, los servicios y las transacciones marítimas internacionales.

Para algún comentario estamos a sus ordenes.
Consejo de la Crónica de Tampico.